40: La Ira del Dueño

Todo pasó demasiado rápido después de eso.

La mano de Alexander se movió sin perder tiempo. Agarró a Viktor por la camisa y lo arrancó del asiento con una fuerza brutal. El hombre gritó, un sonido ahogado de sorpresa y pánico, antes de que el primer golpe conectara con su mandíbula. El crujido seco se escuchó incluso por encima de la música.

¿A eso se le podía llamar pelea cuando el contrincante no tiene tiempo de defenderse? Yo lo llamaría ejecución. Alexander lo golpeó con una ira aterradora:
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