La respuesta de Marcos llegó al atardecer, rápida y precisa como siempre.
Tenía un nombre: Viktor Malenkov. Un chófer para una empresa de envíos de lujo vinculada a la fundación Nuevo Amanecer. Nada importante en apariencia. Demasiado invisible para levantar sospechas.
Y un hábito: los fines de semana, Viktor enterraba sus penas y su paga en el Club Nocturno "El Zar". Bebía hasta caer, hasta soltar la lengua o el contenido de su estómago, lo que llegara primero.
El nombre del club me hizo frunc