El viaje hacia la Torre Volkov transcurre en silencio.
Voy en los asientos traseros de un auto con Alexander a mi lado. Mi mirada va fija en la ciudad que se desliza detrás del vidrio oscuro. No hablamos. Con él, el silencio nunca es cómodo, es una forma de control.
Mi mente, en cambio, no se detiene.
Sokolov.
El nombre sigue girando en mi cabeza desde anoche. Uno de los tantos que tuvieron que ver en mi desgracia.
Redes. Rutas. Intermediarios que nunca dan la cara. Hombres que venden bebés co