Como una pequeña hoja cayendo por el viento su cuerpo desfallecido relajando cada extremo de su piel sobre la cama, aun las cosas empezaban para Bastián, suspirando profundamente, Bastián aparo sus labios, Antes de cometer una locura, abrió sus ojos y se giró apartando sus manos de la suave textura de su piel, de las dolorosa tentación.
—Me las pagaras Mariposa… —se dio la vuelta, se sentó en la cama dándole la espalda, era tan difícil apartarse con el deseo frustrado quemándole la piel, y su