Volvió la vista, sus labios rozaban los labios de Bastian, entre los celos por la cercanía de Rebeca y la rabia de estar bajo el mismo techo que esa mujer, Azahara quería apartarlo, pero era suficiente de escapar. Era su Luna y el su Alfa.
Cuanto mas luchara por reprimir sus sentimientos, más intenso se volvía ese lazo que los unía.
—¿No vas a correr detrás de Rebeca?
—¿Quien? —él no estaba consiente quien habia entrado, sus oídos no escuchaban más voz que la d Azahara, embriagado por ella.
Des