Todavía eran notorios algunos golpes, pero estaba de pie, ¡maldita sea!, Azahara era mucho más fuerte de lo creyó.
—¡No te metas!— advirtió con un tono de voz autoritario —Esto no te compete…
Miedo, Azahara percibió una suave oleada que provino de la respiración de su hermanito menor. Ambos sabían que una pelea aquí y ahora demostraría de nueva cuenta quien era superior. Aunque eso implicara liberar su verdadero ser.
—Sobre mi cadáver lograrás llevarte a Magrini
La guerra entre ambos provoca un