El olor a licor mezclado con el perfume de mujer, enredado entre sábanas, golpeado por un dolor de cabeza y los recuerdos placenteros de un encuentro ocasional con Carmine,
No estaba orgulloso de sus actos, pero el tiempo no volvía atrás bebió y flaqueo. Se lo permito para libera las tensiones de sus fracasos.
—Señor Magrini, —un empleado doméstico entro con el desayuno, corrió las cortinas inundando la deplorable imagen de un hombre que estaba destinado a perder.
—No pedí el desayuno, cierra l