Ginevra Giovanni
Él médico llegó dos horas después. Mikhail había subido hasta nuestra habitación y le había permitido revisar sus heridas. El médico retiró los puntos y le dio, básicamente, el alta. Él estaba totalmente recuperado; sus heridas cicatrizaban bien y ya no necesitaba de los puntos para mantenerlas unidas. Su hermana había estado ahí, en nuestra habitación, escuchando atenta, y lo único que me hizo bajar la guardia con ella fue ver la genuina preocupación por su hermano.
Yo tenía