MARIUS
Marius… encuéntrame…
—¡Jane! ¡Jane! —grité, mi voz resonando en la maldita cueva.
Mi corazón latía descompasado mientras las palabras y la voz de Jane resonaban en mi mente, repitiéndose cada vez más fuerte.
Me levanté ignorando el dolor en mi pierna herida, corriendo hacia la entrada de la cueva.
Estaba en medio de una tormenta, llena de truenos. No sabía qué hora de la madrugada era, no me importaba que aún me estuvieran buscando por el bosque. Todo lo que podía pensar era que Jane me