Mundo ficciónIniciar sesiónPasaban horas explorando la casa de campo, un lugar sencillo pero acogedor, con paredes de piedra y una chimenea que hacía un ruido suave. Caminaban por los senderos del bosque, tomados de la mano, el silencio de la naturaleza como un bálsamo para sus heridas. Hablaban de todo, de sus miedos, de sus esperanzas, de los planes que habían dejado de lado. Alejandro, sin la carga de sus secretos, se mostraba más abierto, más sensible que nunca.







