Por primera vez en dos meses, Ava no cumplió su rutina, y es que normalmente, el orden era casi sagrado, se vestía, bajaba a la cocina, ayudaba a Martin con el desayuno, charlaba un poco con los empleados, cruzaba un par de frases cordiales con Owen… y solo cuando todo estaba listo, subía por Amy, protegiendo así su descanso, pero ese día, no.
Ese día estaba sentada en el borde de la cama, con las manos enlazadas sobre las rodillas, mirando un punto fijo en la pared, como si esperara que se abr