Ava miraba a Owen como si se hubiera vuelto loco, mientras que Amy, en cambio, aplaudía como si fuera navidad y su cumpleaños juntos y la pobre niñera, atrapada entre ambos, decidió que lo más sensato era guardar silencio, porque no se veía capaz de tener ese tipo de conversación con Owen frente a Amy, y menos todavía con media mansión observándolos desde la cocina.
—Sé que debes estar agotada, cariño —dijo Owen con naturalidad, como si besarla en la boca frente a su hija fuera parte del menú—