La noticia de que Owen no iría a la empresa corrió por la mansión más rápido que cualquier chisme, primero fue Javier, que recibió un escueto mensaje a primera hora:
“Cancela las reuniones de hoy. No voy.”
Luego, la secretaria, que llamó para confirmar, convencida de que era un error, pero no lo era y por último, Martin, que leyó la agenda en la tablet y sintió que las cejas se le intentaban escapar de la cara, porque Owen Moore, el hombre que jamás faltaba al trabajo, el que revisaba hasta el