Owen no despertó de buen humor, no era únicamente porque apenas había conseguido dormir; era el hecho de que cada vez que cerraba los ojos aparecía el recuerdo de Ava, del accidente de la noche anterior, de aquella imagen que su memoria parecía empeñada en reproducir una y otra vez con una precisión irritante… esos pechos tan tersos, no lo podía creer, porque él había visto pechos de todos los tamaños y colores habidos y por haber, aunque lo verdaderamente molesto era que una distracción tan ab