Ava se dio vuelta por enésima vez en la cama, la habitación estaba a oscuras, pero su mente seguía encendida como si fuera mediodía, cerraba los ojos… y no veía descanso, solo veía escenas, o más bien recuerdos, la policía el hospital, la fábrica y por supuesto Owen hablando con voz firme.
Recordó, con claridad, cómo había reconstruido la versión “oficial” de lo ocurrido, Owen había dicho a la policía que las amenazas no eran nuevas, que, lamentablemente, era “más común de lo que le gustaría” r