Capítulo – Sombras en el Té
El reloj marcaba las cinco en punto cuando Margaret anunció, como quien lanza una orden, que irían a tomar el té.Ya estaba en su casa hacia varios días .
Edward, cansado pero siempre dispuesto a complacerla, aceptó de inmediato. Emily sonrió débilmente, aunque sus ojos grises seguían mostrando una sombra de preocupación. Stephen, como cada tarde desde hacía semanas, se dejó arrastrar por la inercia, la culpa y el amor filial.
Lo que no esperaban era que, como sie