Capítulo Entre miradas y secretos
Desde aquella tarde en la rambla, algo se había roto….o tal vez, algo se había despertado en Joselín. El aire de Alicante seguía oliendo a sal y a azahar, las campanas de la iglesia repicaban igual que siempre, las gaviotas revoloteaban sobre el puerto… pero para ella todo era distinto. Las calles que había recorrido mil veces ahora le parecían nuevas, teñidas de una expectativa que no sabía manejar.
Su herida, a ojos de sus padres, era la excusa perfecta par