Dulce M.
De todos modos, era justo hacer de la vida de mi nueva “hermana” un pequeño infierno y no defraudarme. Estaba en mi casa. Ella era la intrusa. No quería volver. Pero tampoco había mucha elección. Necesitaba sentarme solo y hablar conmigo mismo, en serio. Y decidir qué haría con mi vida. Porque ahora no tenía ni a mi amigo para poder dar una opinión o cobijo cuando todo se venía abajo. O más bien, todo se había derrumbado. Y sobre mi cabeza.
- Se quedará hasta que Liam mejore, como acordamos. Y