Que me encantaba un rapidito a riesgo de que me pillaran ya estaba claro. Nunca me corrí tanto en mi vida como en los lugares insólitos en los que tuve sexo con Francis.
Jamás imaginé que alguien pudiera volver a encender mi fuego. Cuando dejé a Francis, pensé que nunca volvería a sentir placer. No la forma en que me dio. Pero estaba equivocado. Ese hombre logró golpearme de lleno. Sólo la mirada de él sobre mí me excitó. Él era solo un desastre.
Apenas hablábamos y él ya tenía sus dedos en mi