Por supuesto que sabía que Marcelus no era la solución a mis problemas. Y no fue mi intención usarlo o lastimarlo, porque yo no era ese tipo de persona. Al contrario, me preocupaba por las personas más de lo que realmente se merecían.
Pasó la semana y en estos días hice cosas importantes: no abrí los mensajes de Francis, no devolví sus llamadas, recibí mi pasaporte para conducir aunque no tenía auto y logré que me aceptaran. en la universidad
Compartí con mi padre la cuestión de poder ser condu