Mauricio corrió como nunca había visto algo así. Tardó unos segundos en llegar a la calle. Júnior estaba bien. Liam en el suelo, sin moverse.
Caminé hacia allí, mis piernas temblaban y mi corazón latía tan fuerte que parecía que iba a tener un ataque. Apenas podía sentir el aire en mis pulmones.
El conductor salió del auto, aterrorizado. Se justificó, pero yo no podía prestar atención a nada. Liam estaba inconsciente. Pero no había sangre. No sabía si eso era bueno o malo.
Mi madre ya estaba al