- ¡Sierra! Junior apareció, corriendo hacia mí y dándome un abrazo.
Incluso me sentí culpable por odiar al chico que apenas conocía. Tal vez era un buen chico.
Me soltó y comenzó a reír, señalándome.
- Giro de vuelta. - dijo Joyce.
Me di la vuelta y ella me quitó una masa pegajosa de la ropa:
- Masa de moldar. Él ama.
- ¿No es capaz de disfrutar de algo útil? - le dije serio mientras pensaba que era gracioso. – ¿Cómo puedes ser tan aburrido, chico?
- Es sólo una broma, hermana.
- No soy tu herm