Cada persona dentro de la instalación la veía de manera diferente, ya fuese con curiosidad, rabia o admiración. Nadie parecía inmune a su presencia.
Tania procuraba ignorarlos mientras intentaba continuar con sus rutinas, sin levantar sospechas. Había escondido los brebajes que sacó de la farmacia en su habitación, dispuesta a usarlo cuando fuesen necesario. Tenía que estar un paso por delante de sus enemigos, así no la vencerían.
No sabía qué había sucedido con su padre, qué pensaba de ella o