La noche en la clínica fue un tormento para Tania. La vigilancia era tan extrema que cada media hora entraban a la habitación sin anunciarse solo para controlarla.
En una ocasión le gritó al teniente que había entrado de forma violenta, despertando a Lucas y asustándolo. El oficial apuntó un arma a su cabeza para callarla y le informó que debía colaborar o la encerrarían en una celda portátil que habían llevado en uno de los camiones blindados.
No solo la indignación de la joven llegó a niveles