Capítulo 37

Los hombres/bestias salieron enloquecidos de sus celdas. Destruían todo a su paso.

Como Tania lo esperó, se dirigieron al comedor y el desastre fue épico. No dejaron nada en pie y, aunque varios guardias los atacaron con sus escopetas, no existía forma de tranquilizarlos. El nivel de veneno que tenían en su sangre era tan alto que los hacía inmunes a cualquier dolor.

Ella corrió para mirar de cerca lo que sucedía mientras procuraba pasar desapercibida, estaba impactada con el desequilibrio ment
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