Liam arqueó una ceja, con la mandíbula tensa. El tono de ambos aumentaba con cada segundo que pasaba.
—¿Tu hija?
—Hasta que se demuestre lo contrario, salió de dentro de mí. —Olivia dio otro paso al frente, con los puños apretados a los lados del cuerpo—. Soy su madre. Yo la llevé en mi vientre.
—¿La hiciste tú sola? —La voz de él salió todavía más fría.
—La verdad es que no hice a nuestra hija sola. —respondió con ironía mientras cruzaba los brazos—. Pero resulta curioso oírte hablar así ahora