Él intentó comprender la frase, pero su mirada volvió a perderse.
—¿Mamá? —preguntó, buscando alrededor.
Olívia le apretó la mano con cariño.
—Fue a descansar un poco. —respondió, besándole los dedos—. Va a volver corriendo en cuanto sepa que despertaste.
Victor respiró hondo, todavía desorientado.
—¿Papá…? —preguntó después, con los ojos pesados.
—Está bien. —respondió ella, acariciándole el brazo—. Preocupado por ti. Todos lo están.
Él volvió a cerrar los ojos, agotado.
—Yo… no recuerdo nada.