Ísis se acomodó mejor en la silla, se quitó los zapatos y apoyó los pies sobre la alfombra.
—Fue tranquilo —respondió, soltando el aire—. Gané un buen caché. Voy a poder pagar una deuda, lo que me deja un poco más aliviada. Me contrataron para un evento benéfico… una recaudación para construir un hospital infantil para niños con leucemia.
La cuchara de Olívia se quedó a medio camino de la boca.
Parpadeó.
—¿Leucemia? —repitió, con cuidado—. ¿Cómo reaccionaste?
—Sí… —Ísis sonrió levemente, pero h