Fuera de la sala, Olívia encontró a Alex apoyado contra la pared, con expresión tensa y los brazos cruzados. Se pasó la mano por el rostro, intentando aún controlar lo que sentía.
—Tu amigo se volvió loco. —dijo, negando con la cabeza, todavía afectada—. Métete un poco de sentido común en esa cabecita… porque yo me voy… pero mañana vuelvo.
Alex soltó el aire despacio, ya imaginándoselo.
—No estoy de acuerdo con eso. Lo sabes. —respondió, serio—. Pero también sabes que, cuando Liam se mete algo