El sonido rasgó el aire. Violento. Ensordecedor. La explosión vino desde el lado opuesto… exactamente desde la dirección de los tráileres. El impacto hizo temblar el suelo. Ísis se llevó las manos a los oídos, el cuerpo paralizado.
—¡Dios mío!
Los gritos comenzaron a surgir. El humo se elevó rápidamente. Vidrios estallando. Llamas. Su corazón se disparó. Los ojos se le abrieron de par en par.
—Mi tráiler… —susurró, sin voz.
Era ahí. El lugar hacia donde iba. Henrique le sujetó el brazo por inst