Después de la ceremonia de boda de Ísis y Alex, la cena se prolongó entre risas, conversaciones ligeras e íntimas, confidencias compartidas y bromas entre ellos. El ambiente era de cercanía y complicidad. De verdad se habían divertido.
La mansión de Liam estaba distinta aquella noche.
Meredith no dejaba de llorar.
No era capricho. No era sueño.
Era dolor.
Olívia caminaba de un lado a otro por la habitación.
—Shhh… mi amor… tranquila… tranquila… —murmuraba, besando la cabecita de su hija una y o