Olívia respondió sin vacilar.
—Exactamente. Aquella fue la noche más intensa y más loca de mi vida. Desde entonces, nada volvió a ser igual. —Hizo una breve pausa, respirando hondo antes de continuar—. Pero quiero dejar algo muy claro, señor Frederico —dijo con firmeza, la mirada directa—. Yo no soy una mujer ofrecida. Liam fue el primero y el único hombre de mi vida.
Su voz titubeó por un instante, pero mantuvo la postura, las manos entrelazadas sobre el regazo.
—Tal vez eso lo haya intrigado,