Olivia se quedó unos segundos en silencio, como si su cerebro necesitara tiempo para asimilarlo.
Una niña.
El corazón se le apretó con tanta fuerza que los ojos se le llenaron de lágrimas al instante. Llevó la mano a la boca de forma automática, intentando contener el llanto… pero no pudo.
—Dios mío… lo sabía —susurró, entre risas y lágrimas al mismo tiempo—. Amor… vamos a tener una niña.
Pero Liam… Liam no reaccionó. Se quedó inmóvil, con el cuerpo rígido, los ojos clavados en la pantalla, com