Liam extendió la mano y la posó en la pierna de ella, apretando suavemente, como diciendo “todo está bajo control”. Olivia respiró hondo, pero aceptó el cambio de tema. Liam soltó el aire despacio, intentando recuperar la ligereza.
—Por cierto… —murmuró, con el tono más suave—. Volví a soñar que era un niño.
Olivia abrió mucho los ojos, sorprendida, y una sonrisa pequeña asomó en la comisura de su boca.
—¿De verdad? —preguntó, inclinándose un poco hacia él, como si esa información hubiera encen