El aire dentro del baño parecía demasiado pesado para poder respirarlo. Olívia permaneció inmóvil unos segundos después de oír la última frase. La mano seguía apoyada en la manija, los dedos temblorosos, como si su cuerpo aún necesitara tiempo para alcanzar a su mente.
Era como estar atrapada en una pesadilla sin poder despertar. No sabía si llorar, si gritar o si seguir callada. Las emociones se atropellaban dentro de ella —choque, rabia, culpa, vergüenza, alivio— todo mezclado, todo demasiado