La llegada a la mansión Holt ocurrió bajo un cielo despejado, de esos que parecían anunciar algo importante. El portón se abrió lentamente y el coche avanzó por el camino empedrado hasta la entrada principal.
Olívia respiró hondo cuando el coche se detuvo, recordando la última vez que había estado allí. En silencio, hizo una oración, pidiéndole a Dios que Bárbara no formara parte de aquel encuentro familiar. Era la primera vez que sus padres pisarían ese lugar, y no quería pasar por ninguna sit