Laura respiró hondo antes de responder.
—Entonces yo espero —respondió Laura con calma—. El amor de verdad no obliga, no grita ni impone. Se construye todos los días. Tu papá me ha amado desde antes de que tú existieras… y nunca te abandonó. Y no va a ser ahora cuando eso ocurra.
—¿Y si tú te vas y dejas a mi papá para que se quede solo conmigo?
—Imposible —Laura sonrió—. Ya no hay forma de que ninguno de los dos se vaya, nos amamos. Pero si algún día tú necesitas espacio… yo lo voy a respetar,