Apenas Liam y Olivia llegaron a la Private Residence, la única casa de aquella isla, el sol del mediodía lo iluminaba todo con un brillo casi cinematográfico. Cruzaron la puerta principal y una brisa salina invadió el ambiente, trayendo consigo el aroma suave del paraíso que ahora les pertenecía.
Olivia dio unos pasos al frente y se detuvo, completamente hipnotizada.
La piscina gigantesca se extendía ante ella, de borde infinito, como si se derramara directamente en el océano azul turquesa. El