Liam llevó el vaso a los labios antes de permitir que su mirada descendiera hacia la pista de baile. No tenía prisa. No mostraba urgencia. Al menos, esa era la versión de sí mismo que insistía en sostener. Control absoluto, siempre.
Pero cuando finalmente giró el rostro hacia la pista… bastó un segundo.
La encontró.
Olívia estaba justo en el centro de la multitud, como si fuera el único punto iluminado de la discoteca. Reía, bailaba y giraba el cuerpo con una ligereza instintiva, como quien per