Ella se volteó, sorprendida. Por un instante, el corazón de Olívia se aceleró, imaginando que podría ser alguien relacionado con Liam. Pero, al ver el rostro frente a ella, todo en ella se suavizó.
—¡André! —exclamó, abriendo una sonrisa genuina que iluminó su semblante cansado—. No lo puedo creer... ¡cuánto tiempo!
El muchacho, alto, con los mismos ojos expresivos de la época de la universidad, sonrió de vuelta y abrió los brazos.
—¡Apenas lo creí cuando te vi! —dijo, riendo, antes de abraza