Olívia soltó un suspiro, caminando hasta el closet. Tomó la lencería y comenzó a vestirse, la voz saliendo en un tono que Ísis podía escuchar, pero cargado de amargura.
—Toda la vida soñé con algo... y simplemente no sucedió —dijo con lágrimas rodando por el rostro—. Creo que, en algún momento, la ficha cae de la forma más cruel y muestra que los cuentos de hadas no existen. Lo que existe es el mundo real y las elecciones que hacemos —ajustó la lencería, intentando respirar hondo—. A veces, esa