Olívia suspiró, negando con la cabeza.
—Ahora entiendo tu forma de ser. ¡Pero eso es peligroso! —dijo, bajando la voz, el tono más firme—. ¡Te metes con gente que ni conoces! Y si algún día sale mal, ¿quién te va a salvar? ¿Tu novio lo acepta tranquilo?
Ísis soltó una risita corta, pero la mirada se mantuvo seria.
—Sé cuidarme, Olívia —respondió firme—. ¿Y sabes qué? Soy buena en eso. Sé escuchar, sé interpretar. A veces los tipos solo quieren conversar, ¿lo crees? Quieren alguien que finja q