CAPITULO 8: CONTRATO.
Frente a mí estaba el pago por todo mi esfuerzo, el esfuerzo de trabajar arduamente, de algunos desvelos y, por supuesto, de las llamadas de atención de Samuel, que, a pesar de llevar casi un año de relación, aún tendía a ser un jefe algo estricto y, cuando le tocaba llamarme la atención, no importaba que muchas de las noches me tocara con intensidad y lujuria; él soltaba palabras duras… El contrato para el puesto de jefa de marketing era uno de los peldaños que deseaba escalar y finalmente esta