Apenas llegó con Mariana a la puerta de la habitación del hospital, se topó de frente con Fernanda.
Con lo de la alergia de Isabella, sumado a que Camila no había preparado la cena, Fernanda ya tenía la rabia a punto de estallar.
Sin siquiera fijarse en quién había chocado con ella, soltó de inmediato el regaño:
—¿No ves por dónde caminas? ¿Estás ciega?
Cuando por fin levantó la vista, reconoció a Camila.
La rabia de Fernanda se avivó todavía más, pero antes de que pudiera decir algo más, Camila