Cuando Maribel llegó al estudio del segundo piso, vio a Mateo revisando algo sobre el escritorio.
Al escuchar sus pasos, él levantó la vista instintivamente, y al ver que era Maribel, preguntó:
—¿Y la señora?
Maribel señaló hacia abajo:
—Parece que a la señora le surgió algo urgente. Se fue con mucha prisa.
Mateo se enderezó y en su rostro apareció una sombra de disgusto, algo poco común en él:
—¿Se fue?
Él había venido al estudio siguiendo las instrucciones de Camila, y no había encontrado nada