—¡Mateo!
La voz de Valentina, más fuerte, ahogó la respuesta de Camila.
Mateo volteó.
—¿Qué pasa?
Valentina se acercó, miró un instante a Camila y luego se dirigió a él.
—Isabella quiere que le seques el pelo.
—Está bien.
—No te tardes. Ya casi termina de bañarse.
Valentina regresó al dormitorio.
—Ya voy.
Mateo volvió a mirar a Camila.
Había perdido el interés en lo que le decía y tampoco tuvo paciencia para pedirle que lo repitiera.
Entonces pareció recordar algo.
—Ya casi es día quince. Este