La oscura escalera. Las manos ardientes del hombre sujetaban su cintura, manteniéndola cerca. Sus respiraciones se entremezclaban mientras sus sombras se fundían en la pared, creando una atmósfera íntima.
—Ana, ayúdame a quitarme las gafas... —La voz ronca y magnética de Gabriel tenía un tono seductor mientras besaba su clavícula, su aliento enviando escalofríos hasta la base de su columna.
Las largas pestañas de Ana temblaban mientras sus brazos rodeaban los anchos hombros de él, dejando escapa