Un millón seiscientos mil dólares era el total que Ana tenía ahora, sumando el millón que había conseguido de Mateo y los quinientos mil que acababa de recibir. Había intentado compartir el millón con Lucía, pero ella se negó rotundamente.
"Quédate con el dinero", le había dicho Lucía, "¿acaso parezco necesitarlo? En el divorcio con Fernando me corresponde la mitad de todo. ¡Si me hubieras conocido antes, también le habríamos sacado hasta el último centavo a Mateo!"
Ana aceptó a regañadientes y