—Adelante.
Ana fue directo al grano —Emanuel, quiero ver las grabaciones de seguridad de la cafetería. En realidad, quien sometió al agresor no fui yo, sino otra persona.
Emanuel no aceptó inmediatamente.
En cambio, observó a Ana detenidamente y luego caminó hacia su escritorio. Sus dedos largos teclearon en el teclado para acceder a las grabaciones —Ven a ver.
En la pantalla de la computadora apareció el video del incidente.
El agresor había entrado repentinamente desde afuera, y Bella tuvo la