En los ojos de Ana solo había frialdad y fastidio.
—Ana, me duele mucho...
Mateo la miró fijamente, con emociones cambiantes en su mirada. Su tono vulnerable contrastaba enormemente con su violenta actitud de hace un momento. Intentaba ganar la simpatía de Ana mostrándose lastimero.
Pensaba: "Si Ana todavía está de mi lado, puedo olvidarme de todo esto..."
Pero la realidad resultó más cruel que su imaginación; ella ni siquiera cambió su expresión.
En un instante, un dolor sofocante como una best